In Balón Elipse

Quien me lo iba a decir, la vida pasa volando. Dentro de unos pocos meses mi hija, mi pequeña, se casa.

Desde que se fijó la fecha de la boda, he andado muy atareada con los preparativos, pero lo que más me ha preocupado es que no había manera de encontrar un traje que me sentara bien. Lo tenemos todo controlado: el menú, el número de invitados… Sin embargo, ¿cómo solucionar el tema del traje? Mi cuerpo ha cambiado y casi no me reconozco cuando me veo en las fotos. Mi hija riéndose me decía: “Mamá es que no te has actualizado. Es normal que una mujer se engorde en la menopausia”. “Pero yo no me resigno a verme así. Me sobran al menos unos 12 kilos… Tiene que haber una manera de quitármelos de encima”, le contesto.

Así que con más de cuatro meses por delante, estaba decidida a perderlosMe puse a dieta, una dieta que me pasó una amiga. Pero pasé un hambre infernal y no adelgacé más que unos gramos… Mi metabolismo no reaccionaba. Tanto es así que decidí tirar la toalla. Era tanta mi frustración que después me hinché a chocolate, es decir, tras un esfuerzo sobrehumano no había perdido ni un gramo sino todo lo contrario.

Pasado el mal trago seguía deseando con toda mi alma verme bien en la que tenía que ser la mejor foto de mi vida. Me negaba a salir con ese cuerpo que no reconocía y quería luchar para sentirme bien conmigo misma. Me propuse caminar al menos una hora día. Pero con el estrés de la boda costaba escaparse a hacer un poco de ejercicio. Por si fuera poco el día que salía a caminar después tenía tanta hambre que aún me costaba más controlarme para no comer. De hecho no podía parar de picar… “¡Qué desastre! En lugar de adelgazar voy acabar engordando”, me decía. Y efectivamente así fue.

Con la menopausia comía con mucha ansiedad y no sabía lo que era tener una sensación de saciedad completa. Sentía más antojos que nunca de dulces. Ningún esfuerzo me daba resultado y, al parecer, requería perder algún kilo no iba a ser nada fácil. Cuando era joven, era perfecto: podía perder peso fácilmente. Ahora hiciera lo que hiciera todo era un fracaso. ¿Debía resignarme? Mis amigas así lo habían hecho. Pero yo no estaba aún dispuesta. Además hacerlo suponía seguir engordando más y más.

¿Qué podía hacer para perder peso más fácilmente? ¿Qué podía hacer para no renunciar a gustarme en la que sería la foto de uno de los momentos más importantes de mi vida? Ya me había costado renunciar a la juventud y superar el hecho de ver cómo mis hijos se iban de casa y hacían su vida.

Encontré en internet una dieta de la que hablaban muy bien. Era una dieta a base de proteínas y verduras. Así que me puse manos a la obra. Al principio parecía funcionar mejor que la anterior. No pasaba tanta hambre, pero al cabo de unos días empecé a sentir momentos de ansiedad y volvía a comer más de lo que debía.

Mi marido me decía que lo dejara correr. Pero a mí me parecía que la boda de mi hija era la motivación perfecta para recuperar parte de la imagen de mí misma que había perdido y volver a verse bien de aspecto.

Así que opté por pedir ayuda e ir a la consulta de una nutricionista. Con el apoyo de alguien experto que me supervisara pensé que me sería más fácil seguir un régimen para adelgazar. Fue la misma nutricionista quien me propuso la solución que más podía adaptarse a mi caso. La Cápsula Elipse que se ingería sin anestesia ni endoscopia y tampoco tenía que extraerse. Ha sido mi salvación.

El proceso dura 16 semanas en las cuales he podido seguir una dieta sin esfuerzo y sin pasar nada de hambre ni ansiedad. Mi dieta además ha sido fácilmente compatible con la comida que tiene que cocinar cada día para mi familia y con los compromisos sociales que han ido surgiendo a raíz de la boda de su hija. Todo el mundo quiere celebrar el próximo acontecimiento con alguna encuentro que implica quedar para comer.

He perdido 14 kilos casi sin darme cuenta y lo que es más importante he recuperado mi autoestima. No siento que mi cuerpo ya no es mi cuerpo. Me siento radiante y me encuentro muy bien por haber logrado lo que  me había propuesto y por no haber renunciado a la ilusión que tenía de disfrutar completamente y en todos los aspectos de la boda de mi hija. Era una oportunidad que no podía dejar pasar. A pesar del estrés que ha supuesto la preparación de la boda, con la Cápsula Elipse no he sentido ningún ataque de hambre que me llevara a saltarme la dieta. Es la fórmula que buscaba para perder peso. Ya lo he recomendado a mis amigas que me han preguntado una y otra vez cómo lo había logrado. Y, aunque había llegado a pensar que nunca llegaría este momento, ¡ya tengo vestido! Me ha costado decidirme porque todos me quedaban de maravilla.  Toda una experiencia nueva, la verdad, después de haber estado tanto tiempo rehuyendo irme a probar ropa porque nada me quedaba bien. Ahora sé que mi sueño ya es una realidad.

 

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